He salido de la primera reunión de trabajo del año. Todos continuamos igual, pero parece que con unos kilos de más. He llegado a mi despacho de la tercera planta, dónde ejerzo mi trabajo sobre marketing, estadística y el estudio de mercado.

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Empezar un año es una buena oportunidad para deshacernos de todo lo que llevamos encima que no nos gustaba. Esos propósitos tan tangibles y escurridizos al mismo tiempo.road-368719_1280

Ese inicio de vida nueva. Pero cedemos pronto con la rutina de ver que los días van a durar lo mismo, el corte de pelo lo mantendrás y que el despertador volverá a sonar tan temprano cómo siempre. Ésa voluntad que hace falta para el cambio es imprescindible. Revisando mis propósitos para este 2016 me di cuenta que debía ser sincero conmigo mismo. Necesitaba que fuera un propósito real, pero a la vez que me mejorara en aquello que deseaba porque así me sería más fácil.

Hace dos años que me he tomado muy en serio mis propósitos. Mi primer propósito “en serio” fue que no me afectaran mucho los comentarios de la gente, sobretodo, la crítica, pero tampoco el halago desmesurado. A la vez, intenté no hacer lo propio con los demás. Al principio me costó, no es que fuera un chismoso, pero sí que entendemos que siempre tenemos nuestras opiniones rápidas y fáciles para los demás en algunos momentos.girls-914823_1920 Pasaron los meses, cuándo llegaron las circunstancias difíciles y reveses diarios vi mi mejora. Noté en mi, la sensación de que aquello me aportaba un crecimiento. Pero un año fue poco tiempo y llegó su fin. Entonces entendí que al próximo propósito le añadiría la continuación de este.desert-444833_1920

Y así fue, mi propósito para el último año os confieso que fue tener la diligencia y la laboriosidad de empezar todo aquello que me apetecía  hacer, todo lo que considerara importante. En resumidas cuentas, era no tener pereza para dar rienda suelta a mis ganas de empezar algo de lo que considerara que cuando fuera anciano me pudiera arrepentir.

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Ha sido una gran lucha en este año del cual me siento muy orgulloso. He viajado a lugares lejanos, he conocido a gente maravillosa afín a mis pensamientos, he guardado tiempo para practicar deportes y voluntariados que me apasionan, he superado la traición a mi confianza de personas de las que confiaba y  me he despegado de gente que consideraba que restaba en vez de ayudarme a crecer(o dejarse ayudar para crecer). Una lucha apasionante y con gran ilusión de mejorar.

Ahora en este año, reflexionando sobre cual será la la lucha principal de mejora que me proponga este año ( sumado a las dos anteriores) me he decidido pulir una característica que me ha definido desde niño y que con los años de universidad y los posteriores de trabajo me lo han reducido casi hasta su antónimo y ello es el mix entre el sentido del humor, la simpatía y la alegría.  Este puede ser entendido un poco alejado de la realidad, un poco idealizado pero creo que el optimismo bien entendido desde el pensamiento interiorizado hasta el modo de acción  es un trampolín para saltar más alto hacia tus retos. El optimismo del que hablo no es el que te da la tranquilidad de no hacer nada, sino el optimismo que no se aleja de la realidad, pero deja espacio para una nueva realidad. El optimismo que además te ayuda a modelar y cambiar la esa realidad. Ese será mi lucha.

Con mucha confianza en mi voluntad para sacar adelante estos propósitos os dejo para continuar con mi nuevo proyecto sobre la nueva campaña ya de cara a la primavera de promoción y venta de nuestro nuevo producto dónde en las estadísticas y el estudio de mercado nos situamos con optimismo también conociendo todos estos datos. Ahí está la clave, ¿y si no los tuviéramos? Pues eso, la vida de uno no es estadística, pero si podemos sacar lo bueno de los ejemplos de aquellas personas que han dejado luz en algún ámbito de sus vidas.